Seleccionar página

Formulaciones mágicas para la gestión de sistemas silvoagropecuarios.

Intento de vitalidad

 

Construir una mayor vitalidad para nuestros proyectos es parte del llamado para la toma de contacto con el paradigma regenerativo, el cual nos lleva a iniciar un camino de transformación y armonización de los sistemas de vida en los que estamos envueltos.

La metodología con el que está creado el esqueleto de esta web consiste en primeramente infundir significado para luego orquestar la prosperidad de nuestro entorno orgánico donde vamos actualizando nuestro estilo de vida y nuestra forma de ver el mundo.

1. Infundir significado

 

En primer lugar, un paso fundamental es que el emprendedor de un proyecto infunda significado suficiente a las personas interesadas que serán parte de la toma de decisiones y acciones dentro y fuera de ese proyecto, con el objetivo de poder inspirar y guiar el proceso de crear el valor único de la empresa; valor único con el cual se contribuirá al enriquecimiento de la humanidad. El rol corresponde en gerenciar este primer diálogo inductivo, que es conectar la diversidad de perspectivas en una unidad motora e inspiradora, manteniendo y exaltando la diferenciación y autonomía de las partes, y a la vez, centrándonse en el enlace que nos reconecta con el todo.

Por lo general, los empleados realizan sus tareas sin llegar a tener nunca la imagen más amplia que proporciona la razón y el significado de la tarea que realizan, sabiendo además que las decisiones importantes sobre esta tarea, que ellos ejecutan, las toman otras personas en cargos superiores, lo que los convierte, por lo tanto, más en subordinados que en agentes creativos y autónomos, disminuyendo así su compromiso y proactividad con su función y su empresa, y disminúyendo la capacidad innovadora y resiliente de la misma empresa.

2. Orquestar prosperidad

 

¿Cómo podemos diseñar para hacer que florezca la prosperidad de nuestra empresa más allá del tiempo? ¿Cómo podemos diseñar para evitar la degeneración progresiva?

Para orquestar la prosperidad de nuestro proyecto, debemos crear un plan completo, que abarque todo el manejo de todos sus niveles, estados, tipos, zonas, procesos y redes, para que se vayan actualizando continuamente según el potencial saludable de los sistemas que componen la estructura de nuestra organización, para así poder asegurar la prosperidad y perdurar. De esta forma su empresa se regenerará naturalmente a través de la innovación y la reinvención continua para prosperar para siempre.

Esto consiste en descubrir los patrones ecosistémicos que nos permitirán alinearnos con las actividades que nos permitirán recrearnos sustentablemente y definir un modelo de vitalización continua para crear un profundo deseo de crecer y marcar la diferencia en cada uno de los integrantes de un proyecto, para el beneficio de los clientes y para que trabajadores, empresa y sus redes de suministros puedan crecer y expandirse en conjunto como un sistema interdependiente, anidados uno dentro de otro. Donde los trabajadores puedan asumir responsabilidades y desafíos críticos más allá de la capacidad actual y puedan conectarse directamente con el cliente, haciendo que el sueño del cliente guíe cada decisión de la empresa y que la métrica que utilicemos sean las mediciones que tiene el cliente.

Este modelo debe permitirnos tener disponible la suficiente cantidad de energía vital acumulada (acopio de energía de conciencia) para poder embarcarnos a ir más allá de nuestras capacidades y apuntar a un horizonte desconocido, donde podamos desarrollarnos en completa creatividad disruptiva, donde nos interrumpamos continuamente. Pero ¿cuál es esa fuerza activadora que nos permitiría dar el impulso inicial para iniciar el viaje?

A esto Carol Sanford nos podría responder: “La fuerza activadora aquí es realmente armar un proceso de desarrollo basado en el pensamiento de sistemas vivientes, que se basa no en entender la vida como estructuras, sino entendiéndola como anidadas y construidas juntas de una manera que están trabajando en armonía con crear salud y vitalidad para el todo. Si pones eso en su lugar, y colocas los equipos, pones en práctica las promesas más allá de la capacidad y le agregas a esta idea el trabajo de desarrollo, separado, pero también integrado en todo el trabajo que haces. Ahora usted está comenzando a construir el tipo de sistemas de trabajo y sistemas de gestión que ni siquiera necesitan de supervisores.” (Sanford, 2015)

En este enfoque, las jerarquías de supervisión donde se gasta energía en monitorear los miembros del equipo son sistemas altamente ineficientes. “Las jerarquías pueden ser una forma útil de dar sentido a la complejidad porque nos permiten conceptualizar diferentes órdenes de relación. El problema surge cuando habitualmente usamos jerarquías no como una forma para organizar el pensamiento, sino como una forma de organizar a las personas para que ejecuten diferentes niveles de pensamiento. Esto ha llevado a la formación de organizaciones jerárquicas, donde la clasificación es traducida a niveles definidos de autoridad, responsabilidad y poder.” (Sanford, 2017, p.75)

En los sistemas de alto rendimiento, también conocidos como equipos auto organizados con gestión participativa, las personas de una empresa están dotadas “de las habilidades, la comprensión, los procesos y la autoridad que necesitan para tomar sus propias decisiones en nombre de la calidad y el éxito empresarial, en lugar de que todas las ideas y comandos fluyan desde la parte superior.” (Sink, 2007)